Este pecio
corresponde a un buque carbonero español, "Alejandro III",
de unos 60 metros de eslora, cuya construcción se remonta a
finales del siglo XIX, que se hundió en 1961 cuando, tras embarrancar
en la isla de Sálvora, era llevado a varar a una playa cercana.
El barco descansa adrizado sobre un fondo de 40 metros, con la proa
levantada un metro sobre un fondo de arena y cascajo, y la popa enterrada
en el fango hasta la cubierta superior, estando la parte superior
del puente a unos 33 metros de profundidad. La visibilidad en esta
zona nunca es superior a los 3-4 metros de distancia y la corriente
de marea puede llegar fácilmente a los 3 nudos, si a esto unimos
que por todo el pecio hay trozos de artes de pesca rotos y abandonados,
nos daremos cuenta de la gran dificultad que entraña esta inmersión,
la cual solo podemos recomendar a buceadores muy "Avanzados".
Pero todas
las dificultades de la inmersión se verán recompensadas
por la contemplación de un pecio intacto, totalmente aparejado,
que parece salido del museo naval, con una proa recta que nos recuerda
a la de los rompehielos y entre sus inquilinos podremos encontrar
maravillosas colonias de cnidarios, bogavantes, centollas, nécoras,
fanecas, congrios, etc.